La entrevista a NAV Módulos Habitacionales, transmitida por radio vía streaming y disponible en este video de YouTube, abre con un punto clave: el principal desafío hoy es cultural. Desde la empresa señalan que el mendocino sigue siendo “muy fiel al ladrillo y al cemento” y que, como proveedor de construcción modular, NAV debe dedicar gran parte de su esfuerzo a mostrar que existen otras formas de construir, más veloces, eficientes y duraderas, que prácticamente no requieren mantenimiento. Esta tarea de educar al cliente es central para que el público comprenda que la construcción modular no es una versión “liviana” de la obra, sino un sistema constructivo distinto y de alto desempeño.
Uno de los ejes de la nota es la seguridad estructural, especialmente en una provincia como Mendoza, donde la conciencia antisísmica está profundamente arraigada. Los conductores plantean la idea común de que “antisísmico” es sinónimo de construcción pesada, con mampostería de ladrillo, cemento y hierro. Frente a esto, la vocera de NAV explica que, en la construcción tradicional, a mayor masa se exige mayor resistencia a los sismos, pero que en el caso de NAV se trabaja con una estructura metálica, un chasis probado que, justamente por ser menos pesado, responde muy bien ante movimientos sísmicos. El verdadero reto técnico para este tipo de sistemas está en la resistencia al viento, y allí es donde NAV apalanca su experiencia como proveedor para industrias muy exigentes como minería y petróleo, respaldada por la certificación Sirsoc 102 otorgada por la Universidad de San Juan, que avala el comportamiento estructural frente a cargas de viento.
En ese sentido, la empresa remarca que sus soluciones no son “prefabricadas” en el sentido clásico del término, asociado a construcciones más frágiles y de menor calidad. NAV insiste en diferenciar la construcción modular industrializada —con cálculos, ingeniería y procesos estandarizados de fábrica— de las viviendas prefabricadas que históricamente se percibían como livianas, improvisadas o de materiales económicos. La entrevista subraya que las soluciones de NAV son proyectos pensados, con estructura metálica robusta y paneles fabricados localmente, orientados a seguridad antisísmica, resistencia al viento, confort térmico y acústico, y durabilidad.
Otro bloque importante de la conversación se centra en los costos y la percepción económica del sistema. NAV aclara que los valores por metro cuadrado son muy similares a los de la construcción tradicional: se menciona un rango cercano a 1.250 dólares el metro cuadrado para la construcción modular frente a unos 1.300–1.350 dólares en obra húmeda. Esta cercanía de precios desmonta la idea de que lo modular debería ser significativamente más barato. La razón está en la calidad de los materiales utilizados —hierro, perfiles IPN, perfiles tubing y paneles fabricados en la región— que impactan directamente en el costo final.
Desde el rol de proveedor, NAV hace énfasis en que su prioridad es no resignar calidad: trabajan incluso con el IPB en el desarrollo de soluciones más accesibles, pero mantienen como premisa la performance y la durabilidad del producto. La empresa reconoce que no se trata de una opción para “cualquier bolsillo”, porque quien encare este tipo de vivienda necesita cierta capacidad económica, pero a cambio obtiene previsibilidad y control sobre el proyecto. Mientras que una familia que construye de forma tradicional puede tardar tres o cuatro años, con sobrecostos, demoras de mano de obra, robos de materiales y cambios de precio, en la construcción modular de NAV se cierra un contrato con un monto pactado desde el inicio, evitando esas contingencias.
A lo largo de la entrevista, se pone de relieve otra ventaja específica de la construcción modular industrializada que ofrece NAV: la gestión de riesgos se traslada desde la obra hacia la fábrica. Los imprevistos que suelen aparecer en el terreno —demoras, clima, problemas logísticos— se minimizan porque la mayor parte del trabajo se resuelve en un entorno controlado, bajo procesos estandarizados. De esta manera, NAV se posiciona como un proveedor que no solo entrega módulos y viviendas, sino también una forma diferente de organizar el proyecto, con plazos más claros y menos incertidumbre para el cliente.
Cuando los periodistas consultan por el peso de los prejuicios hacia las “prefabricadas”, la vocera reconoce que es una barrera diaria. Explica que, a pesar de ser también una solución industrializada, la vivienda modular de NAV no es más liviana ni improvisada que la construcción tradicional, sino que integra cálculos estructurales, materiales de alto desempeño y un diseño pensado para cada caso. De nuevo aparece el rol de NAV como proveedor educador: el desafío no es solo vender módulos, sino cambiar la percepción del consumidor para que entienda que se trata de un sistema distinto, no de una versión “barata” de la construcción.
La flexibilidad de diseño es otro de los puntos fuertes que se destacan en la charla. Lejos de limitarse a “modelos estándar” de 68 o 94 m², NAV aclara que las viviendas pueden personalizarse en dimensiones, distribución y contenidos. La única condición técnica es que cada módulo debe respetar las medidas del semi que lo transporta, aproximadamente 3 x 12 metros. A partir de ahí, la empresa puede ensamblar diferentes módulos en el lugar para alcanzar la superficie que el cliente necesite, manteniendo la premisa de transportabilidad. Esta capacidad de combinar unidades convierte a NAV en un proveedor versátil para proyectos que van desde viviendas familiares hasta desarrollos más complejos.
En cuanto a alturas y escalabilidad, la entrevistada comenta que NAV ya ha trabajado proyectos de hasta dos plantas y que, con los cálculos estructurales e ingeniería adecuados, es posible ir más allá. Si bien estos desarrollos de mayor altura aún no se han ejecutado, existen a nivel de proyecto, lo que muestra el potencial del sistema modular para evolucionar hacia tipologías edilicias más variadas. Aquí se refuerza la idea de NAV como un actor preparado para acompañar la transición hacia una construcción industrializada de mayor escala en Mendoza.
En síntesis, la entrevista —que puede verse completa en YouTube— presenta a NAV Módulos Habitacionales como un proveedor de construcción modular que combina experiencia industrial, certificaciones técnicas y una fuerte vocación pedagógica hacia el mercado. Frente al apego mendocino al ladrillo y a los prejuicios sobre las prefabricadas, la empresa propone un sistema antisísmico, resistente al viento, de calidad comparable a la construcción tradicional, pero con la rapidez, previsibilidad y flexibilidad que ofrece la producción en fábrica y el montaje modular en obra.